Sueño

Al despertar pensé en la realidad de mi onírica verdad. El calor de mi habitación no podía mentirme.

Sin embargo, dudaba mientras me hablaba de un cuerpo que ahora no está a mí lado. Del ser que amo.

Creo que no fue un delirio nocturno fruto de la soledad. Si en cambio, pasión inolvidable, Que queda grabada en mi almohada cada anochecer. Ella tan frágil, también te echa de menos y desea que se acerque el instante en el que regreses con ella y conmigo.

Adoro ese tiempo robado  que volveré a esperar con ansiedad. Se que no fue una invención, sino un venerable sueño del que no quiero despertar.

Me levanto de la cama y voy a prepararme un café. Te encuentro allí con dos tazas preparadas para compartir. Y escucho la voz de mi propio cielo que me dice: » buenos días,te estaba esperando. Bienvenida a un nuevo amanecer «.

 

Rozando el abismo

Una mano desconocida por su cuerpo, roza las teclas de un piano inusual.

No desprende música al uso, ni suenan sus cuerdas perfectas tras el roce esquivo, conciso y breve de un diapasón. Éste afina las cuerdas de cualquier instrumento pero no puede templar la piel de una persona.

Es imposible controlar todo lo que acontece. Tras una caricia, un profundo abrazo, besos cortos que se convierten en provocadora sensualidad. Imparable, se desata el canto del deseo embravecido, el alarido de seres descontrolado por la coctelera de sentimientos acumulados en su interior.

Parece que se vayan a descorcharse a presión, el creciente placer en forma de salada agua y hambre por devorar. Las fuerzas se agotan, tras haber estado rozando el abismo de lo prohibido, y caen dos cuerpos extasiados sobre una cama.

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