Verde, es más que un color

Donde va alguien persiguiendo una falda que aletea por gracia del viento que sopla en esa esquina. Siempre espera en el mismo lugar, bien controlado lo tiene, aunque ella no había pasado antes por allí, al menos no lo recordaba.

Ni siquiera le ve la cara, tampoco le interesa, prefiere imaginar. Ni se fijó en su figura, tampoco en sus andares. “¡Qué más me da!”, piensa mientras se sonríe. ¡Qué pena que no le interese! Una espalda esbelta casi sin fin, solo delimitada por una media luna que ansía que la rozara, casi sin tocarla, unas manos tersas al mismo tiempo que fuertes y cálidas, masculinas y de joven piel.

La tela se eleva hasta volverse del revés. Ella se altera, intenta chillar aunque de sus frágiles cuerdas vocales solo llega a desprenderse un mínimo quejido. Se gira a un lado y al otro, esperanzándose de que quizás nadie la vio. Por poco lo consigue, aunque la persona está muy cerca, justo detrás del cristal de un pequeño bar. Está tan fuera de sí como ella.

A

Como una fuente

Emanaba de sus ojos la sal vestida de color gris perla. El Sol ayudaba a que el brillo que tenía, fuera aún más espectacular, si es que cabe esa posibilidad. Mientras bajaba por cada una de sus mejillas cada vez con más fuerza, tal y como lo hace una fuente natural en primavera, con fuerza, despidiendo al gélido invierno con rabia por tantas cosas que le calló durante tres largos meses, su color se iba aclarando, se hacía cada vez más invisible a los ojos de quienes lo miraban.

Poco a poco llegaron a su cuello, humedeciéndolo por fuera cuando necesitaba encontrar alguna grieta en su piel, clamaba que por algún poro empezara a resquebrajarse para así, poder adentrarse en su ser y matar  su interna sequedad.

L

Un poco de mí

Soy una escritora que a veces he sido constante en mi tiempo de redactar sintiendo lo que escribo y otras doble la esquina donde me encontré una butaca en la que eché una cabezadita y donde olvidé de mí y de mis pensamientos.

Quiero que este sea un espacio donde el tiempo no pase, al menos en balde. Deseando que todo aquel que me lea se pueda reflejar en algún que otro momento en alguno de mis escritos.

Plasmaré aquellos escritos que fui publicando en varios lugares, perdidos en un lugar y espacios indeterminados. Ansiaban encontrar el calor de un hogar, el suyo propio. Espero que ahora que lo tienen, sean más felices.

Espero compartir muchas letras e inmensas emociones.